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Mindfulness & Compasión | Juan Bezos

Obstáculos en la práctica de Mindfulness

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La práctica de Mindfulness no está solo en elegir la técnica que en un principio pueda parecer la más adecuada o aquella con la que nos sintamos más identificados, como digo, en un principio, sino también en identificar y gestionar los obstáculos que inevitablemente van a surgir.

Podemos decir que la práctica de Mindfulness es algo realmente sencillo si eliminamos aquello que nos impide realizarla, que no es poco, ya que aunque parezca de perogrullo decirlo, es fundamental para realizar prácticas de Mindfulness aprender a gestionar aquello que nos impide hacerlo. La gestión de las dificultades nos hace caminar por la meditación con menos exigencia y comodidad.

Desde mi experiencia, cuando nos iniciamos y durante el proceso de construir el hábito de la práctica, podemos sintetizar estos obstáculos en el camino y su gestión en:

  • Mantener la decisión de “sentarse” a practicar Mindfulness: Es fácil tomar la decisión de comenzar a meditar, a través de las prácticas de Mindfulness, pero no lo es tanto mantenerse en la decisión cada día cuando no hay estímulos externos que lo propicien. Hay muchas voces internas y externas que nos animan a no realizar la práctica de Mindfulness y muy pocas a si hacerlo. Por ello, cada vez que uno se sienta a meditar ya ha realizado un proceso en el que ha afrontado la pereza o la atracción por otros estímulos. El darse cuenta de que en la práctica de Mindfulness hay un ANTES-DURANTE-DESPUÉS es acercarse al Mindfulness como un continúo permanente.

La pereza o la desidia, que es cuando por ejemplo somos incapaces de apartarnos de la televisión o sofá.

  • Gestionar las distracciones de la mente (apego al pensar): Sea la técnica de meditación que sea, una parte de tu mente no quiere realizarla. Simplemente prefiere estar en otro lugar. Por ello es importante conocer cómo funciona la mente y aprender a gestionar su impulso hacia la dispersión. No pretender mantener la mente inmóvil sino entender el proceso de Mindfulness como un proceso fluido en el que conducimos al pensamiento y gestionamos el mismo de una forma fluida y no rígida es clave para conseguir combatir la distracción. No se trata de luchar contra él, se trata de reconocerlo, atenderlo con distancia, darle su espacio y reconocer su naturaleza de impermanencia

Recordarse cuál es la instrucción fundamental: conectar/observar/atender conscientemente/respirar con la sensación/volver al foco/continuar.

No tener clara cual es tu intención y motivación: la intención es universal, ser consciente, de una forma deliberada momento a momento de tu experiencia directa sin emitir juicio, relacionándote desde la amabilidad, de la mejor forma que puedas. La motivación es más personal. Cuándo, qué hacemos y por qué, es como una flecha que disparamos. Vaya donde vaya la flecha, nuestras tropas mentales y físicas la seguirán. Las motivaciones pueden tener que ver con nosotros, nosotros y los demás o con nosotros, los demás y todos los seres sintientes y por último con la iluminación. La motivación no es intentar engañarte a ti mismo, es una manera de expandir la mente, de elevar su horizonte. Las motivaciones pueden ir variando, de hecho, la experiencia de cualquier persona que lleve practicando Mindfulness durante muchos años, te diría que el proceso es cambiante, como la experiencia vital

  • Actualizar la idea que tienes de lo que es la Mindfulness: Son muchas las personas que se relacionan con la práctica de Mindfulness desde la idea mental que se han ido creando a través de la información que les ha ido llegando.Podemos detenernos un pocoen que imagen se traslada desde los medios de comunicación o los propios profesionales de la meditación o Mindfulness. Si uno cree que Mindfulness es relajación, tendrá un obstáculo que gestionar cuando vea que no se relaja. Si uno considera que Mindfulness es tranquilidad y estabilidad, tendrá un obstáculo cuando aparezca la inquietud y la inestabilidad. Si uno considera que Mindfulness es placer, tendrá un obstáculo cuando aparezca el sufrimiento.
  • Atender a los movimientos emocionales internos: Cuando tratamos de practicar Mindfulness a través de las diversas prácticas meditativas, aparecen de forma natural emociones y sentimientos que a veces son agradables y otras veces no. La meditación no es siempre un camino en el que nos sentimos muy bien y tenemos experiencias gratificantes; eso es solo una parte del camino, la otra parte, igualmente importante, tiene que ver con tomar consciencia y desarrollar procesos de aceptación aquellas partes de uno mismo que no son agradables. Aceptar, crear marcos de aceptación, todo aquello que percibo y siento mientras medito es imprescindible para avanzar en el desarrollo de estados mindful en mi experiencia vital.
  • Somnolencia, apatía, pereza. A veces el trabajo que tuviste en el día fue duro y cansado, y puede ser que te sientes en la meditación y te de sueño. A veces te das cuenta de que, aunque dormiste bien, tan pronto como te sientas en la meditación, te pones a dormitar, y mente se vuelve aburrida. La pereza, sueño, la apatía puede ser una manera de que el cuerpo reacciona con aversión. Así como dejas ir para contrarrestar el apego, y contrarrestas la aversión mirando hacia dentro de ti, para contrarrestar la pereza, tratas de elevar tu energía, abres los ojos más, pones atención a la luz en la habitación, tratando de hacerla más brillante. Ahí es cuando es un buen momento para introducir prácticas que te despierten, como cantar un sutra a ti mismo. Si nada de esto funciona, puedes ponerte de pie y meditar, y luego si te quedas dormido, te caes, golpeas tu cabeza contra la pared o piso ¡ya tendrás un incentivo para no hacer eso! Cualquier persona que está demasiada dormida puede ponerse de pie. Otra opción es cortar la respiración durante unos segundos, verás como tu sistema nervioso te activa y te pone en alerta, para desde ahí, continuar con tu práctica de Mindfulness. También puedea ponerse de pie delante de su asiento y meditar, y eso te mantendrá despierto, o andar muy lentamente.
  • Aversión. Estás sentado ahí, y te das cuenta que estas evitando un pensamiento, una emoción, o una sensación. Esto es más difícil de ver porque la aversión oculta el pensamiento o el sentimiento por completo, pero mientras estás sentado meditando, puedes darte cuenta que estás evitando algún pensamiento a través de las sensaciones físicas en tu cuerpo. A veces estás sentado y, de hecho tratas de escaparte de él, te mueves, y detrás de la sensación física está la sensación de evasión. Cuando sientes tensión o la sensación de estar bloqueado en tu sesión, de nuevo, puedes utilizar la respiración para suavizar e ir hacia ese lugar en el cuerpo o en el corazón (emoción). Puedes usar la respiración para guiar y suavizarte, de modo que no tienes que retroceder y verlo desde una distancia. Si esto no suaviza, te dará la oportunidad de relacionarte con la experiencia con un recipiente mayor, por un lado está aquello que te genera aversión, pero por otro habrá experiencias que te sean neutras (no estás atendiendo) y por otro experiencias que te generen bienestar. La aversión te da la oportunidad de desarrollar la ecuanimidad. Es posible que la experiencia que te genera aversión, te acompañe en un recipiente mayor durante toda la práctica. Recuerda que no se trata de eliminar, bloquear ni rechazar