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Mindfulness & Compasión | Juan Bezos

Mindfulness y autoestima

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Todos en ocasiones hemos oído hablar, en mayor o menor medida del concepto Autoestima: autoestima alta, autoestima baja, problemas de autoestima, falta de autoestima… y así sucesivamente, intentando dar sentido a un sentir determinado, que irá en función del procesar de la realidad individual de cada persona. Son muchas las personas que acuden a mis cursos de Mindfulness y Compasión y hacen comentarios sobre su autoestima y el como poder trabajar con ella desde Mindfulness

Este concepto se ha vuelto un término de andar por casa, sin que realmente sepamos o lleguemos a intuir qué es la autoestima, cómo se crea y el por qué de la autoestima. En Mindfulness, no se habla de la autoestima, hay un acercamiento a determinados estados mentales y emocionales vinculados a la autoestima, entendiendo la autoestima desde un punto de vista conceptual y no experiencial.

La mayoría de los psicólogos, psicoterapeutas, terapeutas, facilitadores e investigadores en esta área, han tratado la autoestima como algo muy complejo, influido por múltiples factores conscientes o inconscientes del ser humano. Si tendemos a aislar la autoestima y estudiarla como algo independiente a la globalidad del ser humano, nos encontraríamos con una ardua tarea que no podríamos concluir. Desde este paradigma es desde donde se trabaja con Mindfulness y Compasión. Para una mayor compresión, podemos usar como ejemplo lo siguiente. Imagínese que para construir un coche y hacer que ande sólo contamos con el motor, sin ruedas, chasis, ejes, sistema de refrigeración y un largo etc. La misión sería imposible.

Son muy pocas las personas que en mayor o menor medida no han tenido la experiencia de no sentirse lo suficiente. Esto, en sí mismo, no es ni positivo ni negativo, dependería de la persistencia, repetición y duración del sentir, como también son muchas las personas que encuentran grandes dificultades en ser, hacer y tener lo que quieren para sí mismos. En estos casos, la baja autoestima, entendiéndola como algo holístico del ser humano, siempre está presente. 

El no llevar una vida plena en ámbitos como la amistad, relaciones de pareja, trabajo, dinero, estudios, familia…también tiene un vínculo estrecho con la falta de autoestima, tal y como yo la comprendo. Desde el trabajo con Mindfulness y Compasión, la plenitud se entiende desde un marco de conciencia sobre los aspectos donde, paradójicamente, no sientes plenitud y esto es algo difícil de entender, que solo a través de la experiencia se puede experimentar y crear comprensión.

El ser humano cuando hace aparición en este mundo, llega con su autoestima sin construir, siempre teniendo en cuenta los efectos que hayan podido tener su genética, antecesores y cómo no, sus progenitores. Es bien cierto, que esta influencia no se puede medir, pero lo que sí es algo evidente es que no es definitiva y que por su puesto hay fuerzas mayores que hacen que la influencia sea mínima. La interacción con su entorno, sobre todo en los cuatro primeros años de vida, es fundamental para la configuración de su autoestima. La autoestima al ser aprendida, y siendo el ser humano un animal social en continua evolución y cambio, hace que en el momento en que la persona lo decida, o lo que es lo mismo, en el momento en que tú lo decidas, tienes la capacidad de desarrollar la habilidad de iniciar un aprendizaje cuyo objetivo sea modificar tu autoestima y con ello tu vida. Integrar estados de plena conciencia o Mindfulness y desarrollar una relación basada en la Compasión, hacen que todo este trabajo sea amable y productivo.

Hay una áreas, en las que la mayoría de los especialistas coinciden que serían la base o estructura para crear una sana autoestima, yo los he llamado los pilares de la autoestima.

Estás áreas no funcionen por sí mismas, no tienen autonomía, forman parte de una red muy compleja de lo que es ser humano, de ahí que el hacer una modificación, en la expresión a través del pensamiento, sentir o conducta vinculada a esa área, se sustenta y afecta a las demás.

Estos pilares son:

  1. El concepto de uno mismo.
  • El autocrítico.
  • Valores y creencias.
  • La culpa.
  • La compasión.
  • Aceptación.
  • Individualidad.
  • Vivir con propósito.
  • ¿Qué quieres?
  • Autonomía/Autogobierno

Ni que decir tiene que no son los únicos aspectos a desarrollar o a gestionar, pero si nos dan una visión más amplia de aquello que llamamos Autoestima. La interrelación entre ellos es obvia, el conceptualizar lo único que te hace es poner el foco en algo “más concreto” siendo su estructura compleja e interdependiente, por lo que conlleva la inexistencia por si mismo de el concepto…

Juan Bezos